Torreón de Taramay

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Batería de dos cañones conocida como Torreón de Taramay, obra del Reino de Granada III, mediados del siglo XVIII. Almuñécar, Granada, Región Histórica de Granada.

A lo largo de toda la costa del Reino de Granadina, Almería, Granada y Málaga, desde mucha antes de la creación de las provincias, hace algo menos de 200 años, podemos encontrar gran cantidad de fortificaciones: atalayas, baterías, castillos, murallas, iglesias-fortaleza... construidas para defender a la población de los ataques piratas norteafricanos o mediterráneos y de los ejércitos extranjeros.

En este artículo voy a tratar sobre una batería de dos cañones, la de Velilla, más conocida como Torreón de Taramay. Había dos tipos principales de baterías del siglo XVIII, la de dos cañones y la de cuatro cañones. La fortificación que nos ocupa también es llamada Fortín Velilla, Torre de la Punta de la Galera e incluso Torreón Vigía del Tesorillo

Localización[editar | editar código]

La batería se encuentra a pocos metros del agua del antiguo mar de Granada, elevada sobre un saliente rocoso de poca altura llamado la punta de Jesús, junto a la playa del Tesorillo y muy próxima a la playa de Velilla, Almuñécar, provincia de Granada, Región Histórica de Granada, España. La fortificación enlaza al poniente con la Atalaya de Velilla y al levante con la Atalaya del Diablo, situada en el final del término municipal de Almuñécar, justo antes del Barranco de Enmedio.

Utilidad[editar | editar código]

la función principal de la batería era la de defender con fuego rasante el puerto y las calas cercanas, para lo que contaba dos potentes cañones. Su guarnición habitual se componía de un cabo de torres y tres torreros.

Historia[editar | editar código]

En 1492 tras el fin de la Reconquista hispana, se pensaba en continuar esta por el norte de África, que los musulmanes habían conquistado varios siglos atrás a los cristianos herederos del Imperio Romano, pero con el descubrimiento de América, los esfuerzos se centraron en el nuevo continente, manteniéndose el peligro norteafricano del que tenían que defender a la población costera y de paso al interior, eso se consiguió con la creación de una excepcional red defensiva.

Reino de Granada III (1492-1833)[editar | editar código]

En 1497 se trazan las líneas generales de la defensa de la costa española con la construcción de numerosas fortificaciones, fundamentalmente la costa del Reino de Granada y el resto de la mediterránea. Recordemos que Andalucía aun no existía y menos la de ocho provincias que es una creación política muy reciente, ciertamente no existían ni las provincias. Estas mismas normas defensivas, servirán de base para las diversas restauraciones del siglo XVI y las nuevas construcciones del XVIII. En el reinado de Carlos III, se restauran varias atalayas, se construyen otras nuevas y se mejoran otras, también se edifican baterías.

La batería de Velilla se construyó aproximadamente en el año de 1765, en el periodo del Reino de Granada III o Cristiano, siguiendo el mismo esquema de las otras baterías de dos cañones, como la de Villaricos, Castillo de Baños...

Región de Granada 1833…[editar | editar código]

Con el paso del tiempo la batería dejó de ser necesaria y por último pasó a manos privadas.

A partir del decreto del 22 de abril del año 1949, esta y todas las fortificaciones, quedaron protegidas por la ley como monumentos de interés.

Descripción[editar | editar código]

Tiene una altura aproximada de 11 metros, con una zona semicircular de los dos cañones orientada al sur, al mar de Granada, y al norte dos salientes defensivos oblicuos entre los que hay una parte recta, teniendo una planta parecida a una pezuña animal.

Esta obra está realizada en mampostería unida por mortero de cal viva y arena, con ladrillos de refuerzo en las esquinas y sus muros. Para darle estabilidad y fortaleza tiene los muros ligeramente inclinados hacia adentro y por tanto mucho más gruesos en su base. La terminación consiste en un enlucido que deja vistas las piedras de la mampostería.

Exterior[editar | editar código]

El acceso a la batería se efectuaba por una puerta-ventana sitiada en la planta superior a unos seis metros de altura, que se abría en la zona posterior al mar para así estar resguardada de la artillería de los barcos, además estaba protegida por dos salientes a modo de torres con troneras o saeteras para disparar. El acceso se realizaba arrojando desde la puerta una escala de cuerda cuando alguien necesitaba entrar.

Arriba está la puerta original, debajo la moderna.

En cada cara lateral, hacia el este y el oeste, hay una ventana cuadrangular adintelada. En la cara sur, cuando dejó de tener una función defensiva, se le practicaron dos ventanas, orientadas al mar, y una puerta en la planta baja de la cara norte como acceso a la vivienda.

Ventana similar a las laterales de la batería.

Interior[editar | editar código]

Dentro de los gruesos muros presenta dos pisos divididos en varias salas cubiertas por poderosas bóvedas. La construcción defensiva remata en una amplia terraza rodeada por un parapeto.

Al atravesar la entrada, el visitante se encontraba en la planta superior dividida en varias salas, de forma similar a la planta baja, desde ella se baja a la planta inferior por una escalera relativamente estrecha, y por otra similar se sube a la terraza.

Interior de la sala principal, en la planta alta, como debió ser antes de las transformaciones de los siglos. En el centro la chimenea, al fondo la escalera que sube a la terraza y la que baja a la planta baja. La cubierta es una gran bóveda de cuarto de esfera.

La planta inferior tiene una distribución similar, pero de menores dimensiones debido a que los muros son más gruesos, además no tenía ventanas al exterior.

La terraza está protegida por un parapeto que se asienta sobre una gruesa moldura semicircular y remata en una sencilla cornisa en la parte superior. En ella estaban colocados los dos cañones

Escalera como debió ser en un principio.

Situación actual[editar | editar código]

La batería de Velilla se encuentra bien cuidada y es de propiedad privada. Quienes lo deseen puede acercarse hasta sus muros, aunque no se visita el interior por razones obvias