Torre de Cerrillos, Roquetas de Mar y El Ejido
Nos encontramos ante una torre costera o atalaya para la vigilancia y transmisión de señales de peligro situada entre los municipios de El Ejido y Roquetas de Mar, en el paraje natural de Punta Entinas-Sabinar.
| País
España |
|---|
| Región Histórica,
Granada |
| Provincia Almería |
Ubicación[editar | editar código]
Fue construida muy cerca del mar, al oeste de la actual Roquetas de Mar:
https://maps.app.goo.gl/2X2HT79Y2NYzx2jw9
Historia[editar | editar código]
Reino de Granada II o Nazarí (1238-1492)[editar | editar código]
La primera torre del lugar la mandó construir Yusuf I de Granada en el siglo XIV, quién fortificó la costa del Reino con diversas torres y fortificaciones para protegerla de la piratería.
Reino de Granada III o Cristiano (1492-1833)[editar | editar código]
La torre que vemos hoy es una torre almenara o atalaya (torre vigía destinada a vigilar la llegada de barcos enemigos o piratas norteafricanos e informar a las demás fortificaciones mediante señales laminosas o humo, según fuese día o noche), que fue construida en el siglo XVI, durante el reinado de Felipe II.
En tiempos de Carlos III, la torre, necesitó de una gran reforma y consolidación para colocar artillería en su terraza superior y así adaptarlas a los avances en defensa costera.
Región de Granada (1833-Década de 1980)[editar | editar código]
Isabel II de España mandó realizar algunas reformas y reparaciones para adaptarla a los nuevos tiempos y necesidades.
Cuando dejó de ser necesaria para la vigilancia, fue abandonada y comenzó a deteriorarse hasta que fue cedida a los ayuntamientos de Roquetas y El Ejido para ser restaurada.
Descripción[editar | editar código]
Está construida con dos partes diferenciadas, abajo existe una base de mampostería, con forma cilíndrica de escasa altura. La segunda parte consiste en un cuerpo levemente troncocónico (un cilindro algo más estrecho por su parte superior) con la parte inferior maciza y encima una sala circular a la que se accede por una elevada puerta-ventana para así facilitar la defensa, pues para subir, desde dentro había que lanzar una escala de cuerda que después era retirada. De esta sala, cubierta por una bóveda de media naranja, parte una escalera que llega a la terraza donde se encontraba la almenara de las señales protegida por un parapeto defensivo y después los cañones de Carlos III. La fábrica de toda esta parte de la torre está construida en su interior con mampostería de piedras irregulares recubiertas por una capa más resistente de sillarejo (bloques de piedra más irregulares que los sillares normales, pero también bastante resistentes), el acabado consiste en un enlucido de cal viva y arena amasados con agua y probablemente pintado en su origen, queda sólo parte del Enlucido.